Por: EDGAR PIÑA (Columnista invitado)

En casa diseñamos un recibidor el cual podemos ‘vestir’ según la temporada del año, un rincón entre lo público y lo privado que nos permite expresarnos. Como cada año, a finales de octubre en ese espacio colocamos con amor el altar de muertos, el cual se llena del intenso color y aroma del cempasúchil y de la cálida luz de las veladoras con su danzante juego de luces y sombras que nos ayudan a recordar con cariño a l@s abuelos que ya no están, a algunos amigos y amores que se adelantaron en ese camino misterioso, que aveces nos causa temor, otras melancolía y en ocasiones hasta nos arrebata una sonrisas, es decir, la muerte.

Independientemente de las ofrendas, en el altar de muertos nunca puede faltar la flor de cempasúchil. He de confesar que rara vez me he puesto a pensar acerca de esa humilde flor y sus posibles significados ya que en mi mente cayó en el jardín de lo cotidiano, de eso que por rutina y por costumbre rara vez nos detenemos a apreciar y que simplemente vemos en los mercados y en las florerías en esta época del año. Sin embargo, como casi todo en este mundo la flor de cempasúchil guarda una historia centenaria que nos conecta con nuestra raíz Azteca.

El cempasúchil es una planta originaria de México y de América central y su nombre proviene del náhuatl ‘cempohualxochitl’, que significa ‘veinte flor o flor de 20 pétalos’ y existen alrededor de 35 variedades solamente en México.

En noviembre una de las fiestas más importantes y coloridas en México es el día de muertos, fecha en la que recordamos a nuestros seres queridos que han fallecido.

Un elemento esencial de la celebración del día de muertos, es sin duda alguna la flor de cempasúchil, la cual, desde tiempos prehispánicos fue ampliamente usada como ofrenda ya que su color se relaciona con el sol. Por lo que al crear un camino hacia al altar con los pétalos y las mismas flores, lo que hacemos es alumbrar con los rayos del sol el camino de los muertos.

Las plantas, sus flores, usos y simbolismos están fuertemente arraigados en todas las civilizaciones y en el México prehispanico la historia del origen de la flor de cempasúchil es una historia de amor, la de la flor y el colibri.

Cuenta la leyenda que la bella Xochitl (flor en náhuatl) y el valiente guerrero Huitzilin (colibrí también en náhuatl) estaban profundamente enamorados y todas las tardes subían a la montaña a hacer ofrendas al dios del sol Tonatiuh ante quien juraron amarse por siempre.

Tiempo después estallo una gran guerra y el valiente Huitzilin tuvo que partir perdiendo su vida durante la cruenta batalla. Al enterarse de ello, la bella Xochitl volvió a la montaña y con el corazón destrozado imploro a Tonatiuh que la uniera con su amado; conmovido por el trágico destino de los enamorados, el dios del sol lanzó uno de sus rayos a la joven convirtiéndola al instante en una hermosa flor de color anaranjado como los rayos del sol que iluminaban el atardecer en la montaña sagrada. Un día un colibrí se posó en el centro de esa flor y al instante esta se abrió mostrando sus 20 pétalos, era el alma del guerrero Hutzilin quien regresaba hacia su amada.

Desde entonces, se dice que cada que un colibrí se posa sobre una flor de cempasúchil es el espíritu de los jóvenes enamorados que se reencuentran nuevamente con la bendición del sol.

Para los aztecas el colibrí, hutzilin o hutzil era un animal sagrado, gemelo de Huitzilopochtli dios de la guerra, de ahí la antigua creencia que los guerreros muertos en batalla renacerían como colibríes. Es por ello que Xochitl fue transformada en cempohualxochitl, 20 flor, una flor con la luz del sol y un peculiar aroma capaces de guiar con su luz al alma de los difuntos hacia el ‘otro mundo’ por lo que nunca deben de faltar en las ofrendas de día de muertos.

Características:

Nombre: Tagetes erecta

Nombre común: flor de cempasúchil, clavel chino, clavelón de la India

Usos: en infusión los pétalos se usan para tratar enfermedades digestivas, respiratorias y oculares debido a que posee propiedades antibacterianas, antifúngicas y antioxidantes. También se emplea como colorante natural en piensos de consumo avícola ya que ayuda a intensificar el color amarillo de la piel de los pollos así como de la yema del huevo.

Cuidados:

  • La flor de cempasúchil puede estar en suelo o en maceta, siempre y cuando la tierra sea rica en nutrientes y no esté compacta.
  • Requiere al menos de 6 horas de sol al día py se debe regar 3 veces por semana.
  • Se siembra al finalizar el invierno y florece en noviembre.
  • Se deben podar las flores marchitas para que surjan nuevas.
  • Se debe proteger de los vientos fuertes ya que estos doblan los tallos.

Acerca del autor

Edgar Piña, Arquitecto por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México. Maestro en diseño ambiental mente sustentable en arquitectura por la Universidad de Liverpool en Reino Unido y Doctor en Arquitectura por la misma universidad y especializado en diseño arquitectónico bioclimatico.

La jardinería y el paisajismo sustentables son unos de mis intereses actuales por lo que dedico algo de mi tiempo libre a investigar especies adecuadas a distintos tipos de clima lo cual me ha llevado a interesarme también por la relación cultural que los seres humanos hemos desarrollado con las plantas a lo largo de la historia.

Conoce más del auto en: www.eltallerbioclimatico.com y en Instagram.com/eltallerbioclimatico

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: