En los últimos años han surgido diferentes detractores de la industria plástica, principalmente de los que se denominan de un solo uso, sin embargo, para Silvia Piedrahita, una experta en temas ambientales que ha trabajado en el desarrollo de estrategias para impulsar el reciclaje de los plásticos, principalmente del EPS (Unicel) en Brasil los argumentos presentados son erróneos.

De acuerdo con Silvia el primer error que tenemos como sociedad es culpar a los plásticos, es decir culpar a los materiales. Antes de señalar es necesario cuestionarnos como consumidores cómo usamos estos productos, cuándo es necesario utilizarlos, por qué los usamos y qué hacemos con ellos posterior a su uso, pues al existir una correcta gestión que permita su reintegración en la cadena de valor, estos desechos pueden convertirse en cualquier otro producto.

Se trata de una cuestión más de concepto y educación que del material mismo. Y es que los plásticos se han convertido en una opción económicamente viable para elaborar muchos insumos como utensilios de cocina, juguetes, dispositivos electrónicos, material médico, agrícola, autopartes, en fin, está presente en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida y nos han permitido acceder a productos que antes eran caros por la materia prima con la que se fabricaban.

Por otro lado, también se ha hablado mucho de la sustitución de ciertos tipos de plástico por materiales biodegradables o compostables, lo cual en teoría suena bastante atractivos, sin embargo, para Silvia esta acción nuevamente se queda corta al no existir una planeación integral del proceso de manejo de residuos. Estos materiales también requieren tratamientos especiales que les permita concluir el proceso de su vida útil hacía una transformación y reintegración a la cadena de valor cómo un nuevo producto.

Y es que el plástico es un material tan noble que es capaz de transformarse en cualquier cosa, las veces que sea necesario, la cuestión es ¿qué estamos haciendo para migrar hacia un proceso productivo circular?

Atender el problema no radica en culpar a un material inerte, es necesario que el cambio venga en quiénes formar parte en la cadena de valor de los plásticos, desde la industria, los consumidores, el gobierno e incluso la academia. Y es que al final del día no existe un solo proceso productivo que no genere algún tipo de impacto, ya sea en el aire, en el suelo o en la tierra, la cuestión es prever y mitigar los posibles riesgos que existen y actuar de manera cabal.

La industria se ha satanizado, se ha culpado, sin embargo, hasta el momento no existen planes o programas que aborden el problema de raíz que es la educación de la población para hacer un uso inteligente de los plásticos. Sin educación la población no entenderá la relevancia de la gestión de residuos, sin gestión de residuos  no se pueden  acopiar materiales, sin acopio no hay reciclaje y sin reciclaje mucho menos transformación.

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