En la edición más reciente de la revista MP, Gerardo Pedra, reflexiona acerca de la infodemia, una pandemia de información falsa, tal como la ha catalogado la OMS.

El 2020 nos dio muchas lecciones como humanidad, y no es para menos, enfrentar una pandemia como la del COVID-19 en un mundo globalizado, nos hizo mirar lo frágiles que somos y lo mucho que en verdad estamos interconectados en todos los sentidos.

Además de la contundente amenaza para la salud mundial que representó, también ha develado otra patología que ya se venía enfrentando en otros ámbitos, pero que la contingencia hizo exponencial: la desinformación. La propia Organización Mundial de la Salud(OMS) llegó a catalogar a este fenómeno como “Infodemia, una pandemia de información falsa”; y que incluso requirió que el verano del año pasado, científicos y especialistas de diferentes ramas como: medicina, epidemiología, derecho, periodismos, mercadotecnia, etc, se reunieran en una conferencia organizada por la OMS para establecer estrategias para erradicar este mal tan característico de nuestros días, que si bien se potenció gracias al COVID-19 ya se venía gestando de tiempo atrás.

La complejidad de hoy en día radica en el creciente número de canales de comunicación, que van desde los más tradicionales como la televisión, revistas, periódicos  o la radio, hasta medios como: Podcasts, sitios de noticias online o videos de noticieros, redes sociales y hasta el whatsapp; sumado a la excesiva cantidad de información de todas las temáticas y en cada vez más variados formatos:  imágenes, memes, videos, datos y sobretodo muchas y muy distintas opiniones, algunas con sustento, algunas divididas, algunas que reflejan diversas creencias o ideologías. En muchos casos uno se puede quedar sorprendido con la seguridad con la que personas o grupos de personas afirman lo que dicen y lo defienden ferozmente, a veces con cierta razón,  pero muchas otras  sin tener un sustento o conocimiento mínimo del tema.

Ejemplos tenemos muchos y más relacionados con el COVID-19, desde la incredulidad de su existencia hasta la desacreditación acerca del uso de cubrebocas, careta o máscara, guardar la sana distancia o quedarse en casa para evitar contagios. 

Incluso existen muchas personas que culpan a los gobiernos del mundo, diciendo que esta pandemia fue  provocada y que dichas naciones han optado por cambiar el rumbo económico mundial y beneficiar a solo unos cuantos. Algunos dirían que son teorías de la conspiración, otros que son puros cuentos chinos, y algunos más conservadores dirán que es toda una estrategia para que las farmacéuticas sigan controlando el mundo. Así podemos encontrar mil y un relatos, pero esto me lleva a compartirles una historia que es verídica y que me sucedió a finales del mes de noviembre 2020.

En esos días todos los medios cubrían la nota respecto a la vacuna del COVID-19,   primero acerca de quién sacaba la primera vacuna que fuera realmente efectiva, luego la capacidad de producción, la disponibilidad y finalmente la logística para su traslado y para su posterior aplicación. En ese sentido algunos medios nacionales e internacionales generaron varias notas  acerca de la forma como se planea distribuir las vacunas con una cadena fría para mantener en buenas condiciones el manejo de las mismas, y en este caso se consideró el uso de un contenedor de EPS (unicel o hielo seco) con un GPS, para mantener las bajas temperaturas requeridas para su traslado y distribución a nivel mundial. 

Cuál fue mi sorpresa al compartir estas notas a través de diversas redes sociales con el afán de difundir este avance con respecto a la vacuna del COVID y particularmente la importancia del EPS para mantener las vacunas en perfectas condiciones, que recibí un buen número de respuestas y reacciones, incluyendo  opiniones de todo tipo, positivas, negativas e incluso algunas de ciencia ficción. 

Al encontrarme con opiniones tan encontradas, volví a recordar aquel comercial de la manzana. Y es en este punto en el que se debe resaltar con rigor científico uno de los hechos más importantes en esta carrera contra el virus del COVID-19, la transportación de las vacunas y cómo se garantizará que estén en óptimas condiciones, que en este caso se realizará con poliestireno expandido (EPS)  o unicel. 

La  farmacéutica Pfizer anunció que los contenedores con los que transportará su vacuna usarán unicel o hielo seco para garantizar la temperatura de las dosis a 80 grados bajo cero, estos tienen el tamaño de una maleta de viajes y cuentan con una capacidad de hasta 975 viales, cada caja estará  acondicionada con un sensor y un GPS que permitirá controlar la temperatura y ubicación durante todo el trayecto. 

La vacuna está basada en una innovadora tecnología de ARN mensajero (ARNm), razón por la cual tiene que ser transportada bajo cero a cientos o miles de kilómetros alrededor del mundo, enfrentándose a todo tipo de condiciones climatológicas, por lo que la farmacéutica ha creado un sistema logístico complejo que involucra a muchos actores, incluyendo  compañías aéreas y de transporte y en el que los contenedores de EPS jugarán un papel preponderante.

Y es que las capacidades de aislante térmico del poliestireno expandido (EPS) tanto para frío como para calor, ofrecen grandes ventajas para asegurar el correcto manejo de las vacunas, esta capacidad térmica se debe a la propia estructura del material que esencialmente consiste en aire ocluido dentro de una estructura celular conformada por el poliestireno y el aire en reposo es un excelente aislante térmico.

En México y en general en el  mundo vivimos un momento particular, las opiniones de la sociedad pueden ser de lo más multifacético, pasando por una gran variedad de  matices, aunque sin duda, al final del día todos buscamos de alguna manera lo mismo, el cuidado de la salud y una posible cura a COVID-19, que sabemos probablemente no sea instantáneo o a corto plazo, sin embargo todos estamos en búsqueda del bienestar de la humanidad. Pero no deja de ser importante que ponderemos la información que consumimos y compartimos bajo la premisa de confirmar que sean datos confiables y con fuente reales. 

Y para finalizar no debemos olvidar que ante esta crisis sanitaria los plásticos han jugado un papel fundamental, cabe resaltar la importancia de materiales como el EPS que garantizan la correcta distribución de vacunas, estamos hablando de que plásticos como el unicel contribuyen enormemente al cuidado de la salud de la humanidad.

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