Por Gerardo Pedra Rocha
Corría el caluroso verano de cierto año que no voy a revelar. Yo tenía nueve años, una imaginación desbordante y una manguera de jardín sin supervisión. En mi mente, la ecuación era perfectamente lógica: si un charco pequeño era divertido, llenar todo el patio de la casa hasta convertirlo en un parque acuático sería una hazaña.
Estuve cerca de tres horas canalizando las reservas hídricas de la colonia entera directamente al césped de mi madre, soñando con delfines imaginarios y deslizándome sobre el lodo como un lobo marino desnutrido.
El sueño duró exactamente hasta que mi madre regresó de todas esas cosas que hacen las madres todos los días y lo dejan a uno suelto. No hubo aplausos para mi obra de ingeniería hidráulica. Lo que hubo fue un grito que espantó a los pájaros de tres manzanas a la redonda, y algún castigo ejemplar. En aquel entonces, la educación ambiental que recibíamos, si es que podemos llamarla así, era sumamente práctica: se abría la llave de los chanclazos con una eficiencia que ya quisiera Conagua.
Décadas después (no tantas), las cosas son —afortunadamente— bastante diferentes. Ya no educamos a los niños con la chancla voladora, sino con educación. Les hacemos comprender el valor del agua para el planeta, antes de que decidan tirarla.
Cómo criar a tu propio inspector ambiental
Resulta que la educación ambiental ha evolucionado, y para muestra está nuestra iniciativa Verano Dany Vasito, que anunció su sexta edición para este verano de 2026. Desde que comenzó en 2020, este programa gratuito ya ha metido en el camino de la sostenibilidad a más de 700 niñas y niños.
Les advierto una cosa a los padres de familia: estos talleres son una trampa. Uno cree que los inscribe a un curso de verano para que no destruyan la casa durante las vacaciones, y tres días después tienes a un mini inspector de ocho años parado junto al lavabo tomándote el tiempo con cronómetro mientras te lavas los dientes.
Para esta edición, el eje central no podía ser más oportuno: “El cuidado del agua”. En un país donde la disponibilidad del “vital líquido” es radicalmente desigual y variable, enseñar a los chamacos el valor real de cada gota es pura supervivencia.
La educación ambiental tiene un mayor impacto cuando comienza desde la infancia… a lo largo de estos seis años hemos visto cómo los niños no solo aprenden nuevos conocimientos, sino que también los llevan a sus hogares, motivando pequeños cambios en la forma en que sus familias se relacionan con el medio ambiente.
Los niños son pequeños caballos de Troya ecológicos. Entran al taller, aprenden sobre el ciclo del agua o la economía circular, e inmediatamente infectan el hogar con hábitos sostenibles. Intenta dejar la llave goteando después de que tu hija haya tomado la sesión de los “Guardianes del agua”; te garantizo que la mirada de juicio moral que te va a lanzar te hará sentir como un villano de caricatura.
Cinco sesiones para salvar el mundo (o al menos el suministro del hogar)
El programa consta de cinco sesiones virtuales gratuitas impartidas por especialistas y organizaciones que sí saben de lo que hablan. La conducción estará a cargo de Pilar del Ángel, reconocida divulgadora ambiental que tiene el superpoder de mantener atentos a los niños sin que sientan que están en clase de geografía.
Entre la alineación de actividades para este año destacan joyas como:
- “Adopta un árbol y riégalo con agua reciclada”; ideal para que se entienda que el agua del plato de la fruta o de lavar las verduras tiene una segunda vida útil, impartido por alumnos de la UAEH (Escuela Superior de Tizayuca).
- El ciclo natural del agua, explicado de forma ultradidáctica por nuestros amigos de Agua.org.mx
- “Ajolote de Pasto”, un taller que combina la conservación de suelos con el uso eficiente del agua, aprovechando la carita ya famosa de nuestro anfibio endémico de la CDMX, cortesía de Conagua.
- La cosa se pone seria cuando Recial Unicel imparta la capacitación formal para los nuevos Guardianes del Agua.
- Nuestros amigos de Diálogo Corporativo cerrarán brindando trucos y recomendaciones prácticas para ahorrar el agua en el día a día, sin morir en el intento.
Este tema es una adición muy positivo a nuestros temas usuales de reciclaje, biodiversidad y economía circular. Todo vendrá empaquetado en dinámicas, experimentos e interacción real, para que los niños de 6 a 12 años descubran que hasta la acción más pequeña suma.
¿Cómo inscribir a tus pequeños agentes de cambio?
Si quieres que tus hijos de 6 a 12 años aprendan a cuidar el planeta y tu recibo del agua, los datos son súper sencillos. Sólo regístralos de forma gratuita en https://forms.gle/xTn9P8Yutxqie2wb8; tienes hasta el 23 de agosto de 2026. El Verano Dany Vasito en 100% virtual; así que es totalmente en casita y sin costo.
Me alegra que hoy existan espacios como Verano Dany Vasito. Formar generaciones más conscientes no requiere regaños ni dramas; requiere curiosidad, buena información y un par de ajolotes de pasto. Inscríbelos. Tu bolsillo, tu jardín y el planeta te lo van a agradecer.
