Cada año, el 26 de enero es celebrado el Día Mundial de la Educación Ambiental, no obstante, fuera de los consejos y las actividades que invitan a la gente a recordar a ser una persona amigable con el medio ambiente, no hay una implicación reflexiva sobre el por qué debemos cuidar el ambiente y el Planeta Tierra ni cómo se puede modificar nuestra vida para que seamos mejores.

Por ello, este año, hay que cambiar e ir generando conciencia en los niños, desde la unidad familiar, para que así forjen una nueva visión sobre cómo es el medio ambiente, la naturaleza, el reciclar y qué es la sustentabilidad. Y es que los niños son en muchas ocasiones los grandes generadores de cambio en las comunidades. 

Aprendiendo eso de los padres, amigos, abuelos, escuelas y otras instituciones, los niños tendrán una perspectiva ética sobre cómo nuestro planeta es el único lugar en el que podemos habitar, y que, a pesar de la tecnología, y los avances de la ciencia, lo mejor es cuidar y evitar deteriorarlo, pues las plantas, animales y ciertos recursos naturales no son renovables y pues de no cuidar eso, estaremos destruyendo algo que no podremos construir ni reconsiderar.

Sin embargo, esta tarea también debe ser reforzada en escuelas e instituciones gubernamentales, las cuales deberán fomentar cambios en la cultura del reciclaje, la preservación y sustentabilidad usando la educación los sistemas de formación conjuntamente en todos sus niveles educativos (primaria, secundaria, medio y superior), además de los medios de comunicación masiva y las redes sociales para que, poco a poco, las generaciones de niños vayan creciendo con la cultura de ambiental sin tener un choque o ruptura impuesta, y que así se perciba más como una condicionante diaria, más que una ley. Es pues que así a un corto y mediano plazo los niños que luego serán jóvenes y adultos tendrán una formación ambiental alineada hacía la sustentabilidad, el ambientalismo, la economía circular y el civismo.

De modo que este 2022 podemos repensar y cambiar como es que nuestros hijos, niños y nuestros familiares ven al medio ambiente, estos cambios insignificantes van desde gastar menos agua y electricidad, reducir el consumo de productos, reutilizar y reciclar aquellos residuos que lo permitan para ser reintegrados a la cadena de valor y comenzar a forjar un verdadero modelo de economía circular.

Si como familia trasladamos estas costumbres u actividades a los niños, estaremos criando mejores seres humanos, que finalmente como adultos seguirán buscando ser y hacer lo mismo por el planeta. Costumbres que luego se podrán replicar con sus familias, en sus empleos, en las empresas y gobiernos.

Hoy más que nunca es importante pasar del discurso a la acción, de poner en práctica acciones de reciclaje, reutilización, renovación, rediseño, recuperación, entre otros, ser conscientes de que los pequeños cambios serán los que puede cambiar totalmente la vida de México y el planeta.

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