El 8 de marzo ha llegado y con ello la conmemoración número 47 del Día internacional de la Mujer. Una fecha que no pasa desapercibida, ya que de forma sincrónica en cientos de países alrededor del mundo, incluido México, se están llevando a cabo paneles, conferencias y marchas pacíficas que buscan hacer visible el papel de la mujer en la sociedad actual pero, ¿realmente sabemos el origen de esta conmemoración? o ¿por qué es definida como una conmemoración y no una festividad?

Todo comenzó en la fábrica textil de Triangle Shirtwaist en Nueva York, Estados Unidos, donde cientos de mujeres, conocidas como garment workers, que trabajaban en labores textiles bajo condiciones deplorables fueron presas del destino y murieron calcinadas al consumirse el edificio en el que trabajaban un 25 de marzo de 1911.

A raíz de este acontecimiento las huelgas por los derechos de las mujeres se hicieron presentes y fue hasta el 28 de febrero de 1975 que se conmemoró por primera vez un día para las mujeres. Y precisamente se habla de una conmemoración y no de una festividad porque en la lucha por la igualdad en lo que a las mujeres se refiere aún hay mucho camino por recorrer.

En el marco de esta festividad, hoy queremos reconocer la trayectoria de una mujer ejemplo en el cambio del paradigma ambiental a nivel mundial, se trata Ellen MacArthur, quien además de destacar en el mundo del deporte ha tenido un alto impacto en el desarrollo y difusión del concepto de economía circular. 

Ellen nació en el Reino Unido en 1976, a sus 18 años recorrió la costa de su país en su propio velero y en 2001 consiguió la fama mundial al ocupar el segundo sitio en la regata Vendee Globe, la cual consiste en recorrer el mundo completo sin escalas.

Este viaje extenso por el mundo fue un momento de inflexión para ella, pues al ver los insumos que llevaba en el bote y que podrían terminarse, esto representaba lo que hacemos comúnmente en nuestra vida con un modelo de economía lineal, en la que dependemos de materiales finitos que se consumen y desaparecen.

Tras esta experiencia, MacArthur se interesó por el mundo de la economía y llegó a la conclusión de que el tejido empresarial marcha bajo el signo de “usar y tirar”. MacArthur planteó entonces un modelo en el que los residuos se reintegren en el proceso económico de forma circular, un modelo más amigable con el medio ambiente, que consiste en: 

  1. Eliminar residuos y contaminación desde el diseño
  2. Mantener productos y materiales en uso 
  3. Regenerar sistemas naturales

Bajo esta visión se creó la Fundación Ellen MacArthur, en 2010, misma que de forma benéfica se compromete con la creación de una economía circular diseñada para eliminar los desechos y la contaminación, ayudando a crear un mejor mañana para miles de hombres y, sobre todo, mujeres alrededor del mundo. 

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